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LOS 7 LADRONES DE NUESTRO BIENESTAR

Uno de los motivos más frecuentes por los cuales las personas acuden a mis programas, es la necesidad de sentirse tranquilos. En momentos donde su estado de cansancio, agotamiento, angustia y preocupación parecen no tener salida.

 

 

 

Esa también fue mi intención durante mucho tiempo, bueno por casi toda mi vida. Recuerdo cuando niña que era muy ansiosa, queriendo demostrar lo buena niña y lo juiciosa que era. Esa necesidad de demostrar cierta perfección duró hasta hace algunos años. Recuerdo cuando lograba algo que para los ojos de los demás era un gran triunfo, pero para mí no era así, al contrario era muy fácil encontrar el lunar que me llevaba a pensar que me había faltado dar algo más. Nunca estaba satisfecha.

 

Hoy en día comprendo que no necesito de la aprobación de otros, o de la perfección, o de ese “todo salió muy bien” para sentirme satisfecha conmigo misma. Basta con recordar lo importante de la vida y esos afanes por demostrar, esa carrera por ser perfecta se desvanece.

 

Y a lo largo de este camino he identificado como común denominador algunos comportamientos que pese a su buena intención se roban descaradamente toda nuestra tranquilidad y bienestar.

 

Aquí van…

 

1. DESEO DE CONTROLAR: Parece instintivo, estamos controlando el tiempo, las emociones, las actitudes, las relaciones, los pensamientos y peor aún queremos controlar no solamente los propios sino también los de los demás. Nos hemos creído que esa es la mejor forma de vivir y de hecho la mejor forma de estar “bien”. Pero ¿en realidad tenemos el control?, podemos controlar a otros, podemos controlar el clima, la economía del país, las acciones de otros? La respuesta es clara no todo está en nuestras manos. Entonces esa angustia desbordada por querer que las cosas ocurran como nosotros queremos es innecesaria.

 

2. SUPONER: Yo le llamo pensar por los demás. Realizamos constantes suposiciones de los actos y las palabras de otros. Dijo esto porque… Hizo esto para…. Me miró así por....  y actuamos acorde a eso. Actuamos de acuerdo a esa película que nos creamos en la mente. A veces la película es de drama, a veces de terror, a veces de amor y pasión, pero en últimas no deja de ser nuestra película.

 

3. EL JUICIO CONSTANTE: Nuestro cerebro naturalmente hace un juicio, de cada situación, esto nos permite sobrevivir. Evaluar de manera rápida si estamos en peligro ocurre en segundos o menos. De acuerdo a nuestras creencias, a esa configuración previa, juzgamos a otros, inclusive a nosotros mismos. Y dicen que no hay peor juez que uno mismo. Además queremos que los demás sean como nosotros, piensen y actúen como nosotros lo haríamos, IMPOSIBLE! y aburridor.

 

4. DESEO DE SALVAR: En algún momento nos creímos que para ser alguien, necesitábamos ser amados y para ser amados aprendimos a hacer “cosas” con tal de que esa dinámica se mantenga. Entre esas nos creímos que otros nos necesitan para estar bien, para salvar su vida, para satisfacer sus necesidades, pero me he encontrado muchas decepciones donde el salvador aún no comprende como el otro no acepto su ayuda, lo “traicionó” o simplemente pareciera que eso no es lo que le interesa. Y entonces entramos en una gran desolación y decepción. La realidad es que nadie necesita ser salvado, ni nuestros hijos, ni nuestros padres, ni hermanos, ni mucho menos la pareja, ni nuestros colaboradores. Cada persona es un ser completo, con toda la capacidad de encontrar su camino.

 

5. MEDIR: Medimos nuestro éxito, y como bien sabemos la medición es comparar algo con un parámetro existente. Sin embargo, déjame decirte que el éxito es un constructo social, lleno de muchísimos paradigmas avalados por un sistema económico, político y hasta religioso. Siendo así entonces nos la pasamos midiendo si a esta edad ya tengo lo que debo tener. Si cuento con el dinero, la posición, la familia, los hijos, los estudios, los viajes que ya debería tener. Créeme que ninguno llegó a este mundo con un manual y con un sistema de puntos a ver si vas sumando y te conviertes en “persona”, ni mucho menos en “persona exitosa”.  Y en ese afán de medir nos llenamos de ruido, de presiones, de tormentos. Créeme que el caminar de cada uno es único y valioso y no necesitamos comparaciones.

 

6. DESEO DE TENER LA RAZÓN: Creemos que si no la tenemos somos menos, entonces si no sabemos nos la inventamos dice el dicho. Y a veces entramos en discusiones interminables tratando de demostrar cuánta razón tengo. Y es gracioso… he escuchado y tal vez hasta yo misma he sostenido discusiones donde estamos diciendo lo mismo pero de diferente forma. Cuando en realidad hay mucho de verdad en lo que cada uno opina porque lo está haciendo desde su perspectiva, la cual también es válida. Hay algunos que ya lo afirman: “Prefiero ser feliz, que tener la razón”.  El raciocinio a veces nos enceguece, nos deja presos de teorías, y al fin del día ocurren en nuestra vida tantas cosas inexplicables y misteriosas que no tienen lógica alguna. Y no hay nada que produzca más reacción que le digamos a alguien que no tiene la razón. Escuchemos atentamente cuál es su verdad y desde allí apreciemos su posición y construyamos una conversación.

 

7. SER SUFICIENTES: Nos da miedo que se den cuenta que no podemos, o que nos sentimos inseguros ante alguna situación.  Y en un afán de ocultarle al mundo que en algunos momentos nos sentimos vulnerables, nos hacemos los fuertes, los valientes, los sabelotodo, lastimosamente el efecto es contrario. No siempre sale tan bien, en cambio sí nos llena de una gran intranquilidad. Cuando tenemos apertura para aprender, para explorar y curiosear nuestro estado cambia inmediatamente. Recuerdo a Roberto Gómez Bolaños cuando le preguntaban por el Chapulín Colorado y él decía que el Chapulín era un verdadero héroe, sentía miedo, se moría de miedo, era torpe, débil, tonto y consciente de esas deficiencias se enfrenta al problema y de hecho muchas veces pierde… ese es  un héroe. No tenemos que saber todo, ni tener siempre la solución a la mano y previa a los problemas, la vida nos irá mostrando el camino y estoy segura que todos contamos con una sabiduría innata que nos susurrará cual es el rumbo. Sé que muchas veces has pasado por situaciones difíciles y naturalmente surgen las respuestas o ahora que ves en retrospectiva te das cuenta que aunque no era lo que esperabas, la manera como se solucionó fue la mejor. Entonces CONFIA que naturalmente tendrás las respuestas que necesitas.

 

Estos ladrones que parecieran rondarnos, no están fuera, están dentro de nosotros, en todo ese ruido mental que hemos venido alimentando desde niños. Te invito para que te des la oportunidad de notarlos en tu vida, de cuestionarlos, de permitirte preguntarte si son necesarios?

 

Se puede lograr todo lo que se quiera y llegar a donde quieras la diferencia es que tu meta no esté forzada a los parámetros sociales, a los deseos de otros, que nazca naturalmente de ti. Te darás cuenta que no es necesario correr, apresurarse, competir. Tendrás tu norte claro pero una pregunta marcará la diferencia: ¿cómo vas a viajar? lleno de angustia e intranquilidad o disfrutando el viaje sin importar el tramo, entendiendo que a veces podemos ir de subida, a veces el tramo es boscoso, otras muy claro y otras pedregoso, pero siempre vamos a estar bien. 

 

MARIE ISABEL PANTOJA AGUILERA

Psicóloga, Coach de vida personal y profesional

 

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