top of page

¿Por qué los líderes repiten los mismos errores, incluso después de capacitarse?

  • Foto del escritor: Marie Isabel Pantoja
    Marie Isabel Pantoja
  • 11 jul
  • 3 min de lectura

Es mucho lo que se ha estudiado sobre liderazgo, múltiples teorías y hasta técnicas. Asumir un cargo de liderazgo, aunque se cuente con las habilidades de manera natural, no siempre es una tarea sencilla. Hoy en día, las exigencias, los cambios tan rápidos, la ambigüedad de las circunstancias, las presiones del mercado y hasta la geopolítica y la macroeconomía ponen a tambalear al más diestro en liderazgo.


Durante más de 15 años he tenido la oportunidad de entrar a lo más íntimo de los líderes. Y no me malinterpretes, me refiero a su “psiquis”, a ese espacio, a veces oculto hasta para la misma persona, que se convierte en un mundo desconocido.


Acompaño a líderes, especialmente del área comercial, cuya gestión está orientada al cumplimiento de resultados. En este proceso, es común escuchar que consideran que el desempeño de las personas depende principalmente de la personalidad de cada colaborador. Unos son autónomos, productivos, aprenden rápido, pero otros, si no se les dice qué hacer, no arrancan. Parecen carros viejos que andan empujados, y si se apagan, es un caos.


Y al preguntarle qué ha hecho como líder, su respuesta es poco o nada, porque esa conversación se hace compleja, difícil y retante. Por esta razón, ha postergado una conversación que debió sostenerse hace mucho tiempo.


Cuando entramos en ese mundo interior, nos damos cuenta que su GPS, ese que lo guía internamente, está programado con coordenadas poco exactas, que responden a mapas antiguos que hacen del GPS una herramienta desactualizada y descalibrada.


Esas coordenadas responden a peligros que ya no existen, temores envejecidos que nos angustiaron en una edad temprana, y que resolvimos utilizando nuestra inteligencia y nuestro instinto de sobrevivencia que nunca nos defrauda. Esa palabra, ese gesto, esa actitud de pronto hostil que nos corrigió, nos reseteó en seco, sea de papá, mamá o de cualquier figura significativa del momento. Y no, no fue el hecho en sí, fue lo que tú interpretaste de ello. Por ejemplo, un “mi mamá no me quiere, si no me quedo callado”, “para mi papá no soy importante si no obtengo las mejores notas”. Si no soy autosuficiente le pongo problema a mi mamá”, “si no hago las cosas rápido y perfectas, preferirán a mi hermano”.


En últimas, sea cuál sea la instrucción que le diste a tu psiquis, todo fue una medida salvadora para garantizar que fueras validado y finalmente aceptado en la manada, la que aseguraría tu existencia.


Y puedes decir que es una exageración, pero regálate la oportunidad de pensar en ese comportamiento que has querido cambiar y que se activa de manera automática. Pregúntate de dónde viene y te aseguro que la respuesta la encuentras en una instrucción que le diste en algún momento de tu vida, que se volvió tan natural y normal, que ya hoy no la cuestionas y entras en automático sin ni siquiera pensarlo. Pues bien, este proceso tan inconsciente se replica de múltiples maneras en tu vida adulta, dándole las coordenadas al GPS.


Volvamos al liderazgo. Si tu mapa mental, por ejemplo, te hace creer que un buen líder será más valorado si evita poner límites con firmeza o si prefiere callar para no generar incomodidad, incluso cuando la situación exige una conversación difícil, entonces tu GPS interno te conducirá, una y otra vez, por el camino de la postergación, la evitación y, paradójicamente, la justificación.


A lo largo de mi experiencia he encontrado líderes que invierten tiempo en aprender metodologías, herramientas y teorías sobre liderazgo, pero que desconocen el funcionamiento de su propio mundo interior. Sin embargo, son precisamente esas creencias, interpretaciones y patrones de pensamiento los que determinan cómo responden ante los desafíos cotidianos y, en consecuencia, los resultados que obtienen con sus equipos.


El verdadero liderazgo no comienza con nuevas técnicas; comienza cuando el líder revisa y actualiza el "GPS" que dirige sus decisiones. Solo así puede elegir rutas diferentes y generar conversaciones, comportamientos y resultados distintos.


Si quieres fortalecer tu liderazgo o el de tu equipo mediante un proceso que transforme ese GPS interno y lo alinee con los resultados que buscas, conversemos. Estaré encantada de explorar contigo cómo podemos lograrlo.


MARIE ISABEL PANTOJA AGUILERA

Psicóloga y Coach Organizacional

Cel: 3117931508


 
 
 

Comentarios


Tel: (57) 3117931508

© 2016 por Dinamiser

bottom of page